¿De qué hablas a diario? ¿Te quejas constantemente de lo solitario que te sientes? ¿Lo mal que están las ventas en tu negocio? “Ojo”, si lo que sale de tu boca es pesimismo y negatividad, te aseguro que tus calamidades se van a multiplicar.
Si te identificas con estos pensamientos, pon atención porque puedes estar metiéndote en la boca del león. ¡No!, mejor dicho, en la barriga de una ballena, igualito como le pasó a Jonás. Sí, ese mismito que cuenta la Biblia.
La historia bíblica de Jonás nos deja una imagen poderosa. Después de encontrarse atrapado dentro de un gran pez y en medio de una situación que parecía no tener salida, Jonás dejó de enfocarse únicamente en su desgracia y comenzó a agradecer a Dios por aquello que todavía tenía. Su historia nos recuerda que, aun en los momentos más difíciles, cambiar nuestra perspectiva puede ayudarnos a reconocer todo lo bueno que permanece en nuestra vida.
Si los problemas que te rodean te hacen sentir atrapado y no encuentras la salida, deja por un momento a un lado tus “desgracias” y mira a tu alrededor para agradecer por las cosas que sí tienes. En vez de hablar de lo que no funciona en tu vida, reconoce y comparte lo que sí está funcionando. Por pequeñas que parezcan tus bendiciones, de esas sí deberías hablar.
Cuéntale a todo el mundo y si es posible, grita a los cuatro vientos: “Qué afortunado estoy de tener un empleo”, “Qué maravilla que mis hijos están saludables” y “Qué suerte tengo de tener gente que me quiere”.
Transforma las palabras que salen de tu boca. No cuentes lo malo, sino lo bueno. Verás el giro que da tu vida y cómo esas bendiciones se multiplican.
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